El restaurante Karens Diner ubicado en Sidney Australia en donde el cliente nunca tiene la razón y los anfitriones pueden insultarte libremente, un concepto muy atrevido que tira por la borda la idea que tenemos del servicio al cliente en Latinoamérica.

En su página web destacan las «grandes hamburguesas y servicio grosero» como su distintivo.

Las personas no solo pagan para darle libre libertad de insultar a los meseros, sino que hacen filas de horas para vivir la experiencia. Y, obviamente, suben los mejores palabreos a TikTok.

El nombre de este restaurante no es casualidad, y es que el término «hacer un Karen» o «ser una Karen» tiene su propio significado en redes sociales. Cuando hablamos de ‘Karen’ en redes, hacemos referencia a una mujer, habitualmente de raza blanca, que es bastante irritante y que abusa de sus privilegios. El origen de este término se encuentra un monólogo de 2004 del cómico Dane Cook, aunque se volvió a rescatar en redes durante la pandemia. 

Que en este restaurante que lleva el nombre de Karen por bandera no es casualidad que los camareros sean de lo más groseros e irreverentes, y es que, según ellos mismos explican, «puede esperar buena comida, buena diversión y una experiencia gastronómica como nunca antes la había tenido».

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Batidos, alitas, ensaladas, cócteles… y por supuesto hamburguesas, su joya de la corona. Desde Karen’s Diner asegura que las hamburguesas son como sus camareros, calientes, y que aunque el personal es 100% grosero, las hamburguesas son 100% artesanales: «Nuestro personal es grosero, nuestros modales son inexistentes y somos el lugar perfecto para que Karen descargue su ira y consternación en el mundo. También hacemos algunas hamburguesas, alitas, papas fritas, y la mayoría de las cosas que son ricas en colesterol», afirman desde la cadena ni cortos ni perezosos. 

Con un ambiente vintage utilizando como inspiración los American Diner de los años 50 cada uno de los meseros tiene como objetivo sacar lo peor de los asistentes e incluso tienen permitido insultarse.

Un concepto demasiado atrevido pero innovador, al fin de cuentas se trata de que el cliente viva una experiencia gastronómica diferente, sin embargo un concepto poco apto para implementarlo en restaurantes de Latinoamérica considerando el temperamento muy diferente de nuestra gente. Tu que opinas?